La hinca de la aguja vibratoria avanza metro a metro perforando el subsuelo de Chiguayante, mientras el alimentador descarga grava limpia en la cavidad que se forma. El vibrador compacta cada tongada contra las paredes del terreno, desplazando lateralmente los finos y creando una columna rígida que mejora la capacidad portante del conjunto. Trabajar en esta comuna, asentada sobre depósitos fluviales del Biobío con napas freáticas altas, exige un control riguroso de la energía de compactación durante todo el proceso. El equipo de campo se apoya en los registros de amperaje del vibrocompactador para verificar que cada tramo alcance la densificación especificada, especialmente en los primeros metros donde los limos saturados ofrecen menor confinamiento.
El control de amperaje durante la vibrosustitución es el indicador más directo de la resistencia alcanzada en cada columna de grava.



