La geomorfología de Chiguayante, encajonada entre el río Biobío y los cerros de la Cordillera de la Costa, genera un escenario particular para cualquier obra civil. La presencia de suelos aluviales con intercalaciones de arenas limosas y un nivel freático alto exige un diseño de pavimento rígido que vaya más allá del cálculo estructural básico. Acá no alcanza con repetir una receta estándar. La humedad ambiental, que promedia un 80% en invierno, castiga las losas mal diseñadas con fisuración prematura y pérdida de soporte en la subrasante. Nuestro equipo técnico integra la mecánica de suelos local con la normativa chilena vigente para asegurar que cada metro cuadrado de hormigón resista las cargas previstas y el clima agresivo de la región. Abordamos el proyecto desde una exploración geotécnica con SPT para caracterizar los estratos, y en zonas con relleno no controlado aplicamos mejoramiento con vibrocompactación antes de proyectar la estructura del pavimento.
El módulo de reacción de la subrasante define el 60% del comportamiento a fatiga de un pavimento rígido en suelos finos del Biobío.



