Una sonda rotativa con corona de widia empieza a girar sobre la terraza fluvial. En Chiguayante, a 10 metros de profundidad, el material pasa de arena limosa a un estrato de arcilla orgánica blanda con N-SPT menores a 4 golpes. Esa transición es la que define el diseño del túnel. Nuestro equipo técnico despliega ensayos triaxiales consolidados no drenados y mediciones de presión de poros para entregar al proyectista la envolvente de falla real del macizo. La llanura aluvial del Biobío, sobre la cual se asienta la comuna, tiene una historia de sedimentación que exige mucho más que un perfil estratigráfico estándar. El ensayo CPT nos permite detectar lentes de turba que las calicatas no alcanzan, y la granulometría por lavado confirma la fracción fina que controla la permeabilidad del frente de excavación.
En suelo blando, el 80% de los problemas en túneles viene de subestimar la presión de poros durante la excavación.



